13 de julio de 2013

El sueño, de Henri Rousseau


EL SUEÑO
de
Henri Rousseau

El aduanero
En el Salón de los Independientes de París del año 1910, se expuso el que iba a ser último cuadro del pintor Henri Rousseau, titulado El sueño. Sus obras se habían exhibido con regularidad en dicho salón, desde que fue invitado por el pintor neoimpresionista Paul Signac, en 1886, a pesar de que la crítica había sido siempre muy dura con él, afirmando que sus pinturas eran infantiles y carentes de talento. A modo de mofa le habían apodado como el Aduanero, por su pasado como recaudador de arbitrios, además de reprocharle su formación autodidáctica que había iniciado a la avanzada edad de 40 años.

Arte naíf
Sin embargo, aquel tardío aficionado a la pintura iba a pasar a la historia como el iniciador y máxima figura de un nuevo estilo, el arte naif. El apelativo se lo puso el crítico Guillaume Apollinaire que había calificado su obra, años atrás, como naíf, es decir, ingenua. El concepto definía a aquellos artistas autodidactas, como el propio Rousseau, que plasmaban en sus lienzos sus lagunas técnicas, siendo incapaces de lograr una correcta perspectiva, una equilibrada composición, la proporción de los elementos o el uso de colores que se complementasen. El resultado final era una pintura con un aspecto simplón, irreal, de pintor aficionado.

Vanguardismo
En consecuencia la carrera artística de Henri Rousseau se convirtió en una auténtica paradoja. Mientras pretendía lograr la mayor perfección técnica y plasmar la naturaleza de la forma más real posible, para así emular a los grandes pintores academicistas y conseguir el aprecio de la crítica; acabó ganándose, gracias precisamente a las carencias de sus pinturas, el aprecio y la admiración de los pintores postimpresionistas y vanguardistas, quienes buscaban una forma de arte más primitiva que se alejase de la mera reproducción de la realidad.

La escena
En su pintura El sueño nos encontramos ante un paisaje exótico, donde aparece para nuestra sorpresa una mujer desnuda, recostada en un diván. Se encuentra en medio de una tupida selva que esconde entre su vegetación leones, elefantes, monos, serpientes y aves de todo tipo. Además, medio oculto en la penumbra, se distingue a un encantador de serpientes tocando su flauta. El sentido de la composición nos lo dejó por escrito el propio pintor: "La mujer que dormita en el diván sueña con ser transportada a la jungla al escuchar el sonido del instrumento que toca el encantador de serpientes", acercándose a la temática surrealista.

Los detalles




Aunque no ocupe un lugar preeminente en el cuadro, la joven soñadora es el punto de partida que provoca la escena representada en el lienzo. El artista ha recurrido al clásico desnudo femenino, ampliamente utilizado en pintura y por grandes figuras, como la Venus de Urbino de Tiziano, la Venus del espejo de Velázquez o más recientemente la Olympia de Manet. Como modelo empleó a su propia amante, una polaca de nombre Yadwigha.






De forma innovadora, Rousseau pintaba sus cuadros a base de superponer los elementos desde el fondo hacia el frente, de tal manera que pintaba por completo todos los objetos, unos encima de otros. Empezando por el cielo y el suelo, iba añadiendo las diferentes figuras, plantas, animales o personas que aparecían en sus lienzos. La técnica, en vez de dotar de realismo, producía el efecto contrario al ser completamente bidimensional, sin perspectiva ninguna, cada elemento parece estar en el mismo plano que los demás. Sin embargo sería imitada con posterioridad por el cubismo.


La representación de selvas, es una constante en su obra artística, a las que trataba de pintar de la forma más realista posible. Como nunca vio ninguna, para documentarse, recurrió al Jardín de Plantas de París y al Museo de Historia Natural. Pintor metódico, dedicaba mucho tiempo hasta que completaba cada uno de sus cuadros, de ahí que no fuese un artista prolífico. Al pintar sus selvas disponía de más de una cincuentena de tonalidades de verde, con el fin de lograr el efecto más natural posible. Pero el color está extendido de forma uniforme, sin apenas claroscuro, por lo que se reduce la sensación de volumen. Cada hoja ha sido pintada de forma individual, unas sobre otras, eliminando la sensación de conjunto y dando la impresión de que son elementos aislados, sin integración. 



Otros cuadros del artista en la pagina Art Project, de Google:
http://www.google.com/culturalinstitute/entity/%2Fm%2F02rdf6?hl=en&projectId=art-project






1 comentario:

  1. Aunque no siempre introduzca un comentario, te sigo habitualmente y he de reconocer que este último cuadro me ha sorprendido bastante, quizás por que tenía otro concepto de la pintura naif; pensaba en una pintura infantil con un colorido más alegre y sobre todo más luminoso.
    Como siempre me encantan tus descripciones y comentarios que son toda una lección de arte, y he de confesar que los espero con impaciencia sobre un cuadro quizás de algún pintor contemporáneo..., un poco más cercano a tí.

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