13 de septiembre de 2013

El sueño del caballero, de Antonio de Pereda


EL SUEÑO DEL CABALLERO

Antonio de Pereda


El artista
De la ciudad de Valladolid procede uno de los pintores que contribuyeron a engrandecer el Siglo de Oro Español, se trata de Antonio Pereda. Aunque no tan conocido como los Grandes Maestros, logró poner su granito de arena a la brillante pintura barroca española. Su carrera artística dio comienzo muy temprano, ya que al quedar huérfano a los 11 años se hizo cargo de su educación el pintor Andrés Carreño, tío del afamado Juan Carreño de Miranda, que se lo llevó a vivir a Madrid. Formado en una familia de artistas y gracias a su talento natural, consiguió convertirse en el protegido de Juan Bautista Crescenzi, pintor y arquitecto romano, asentado en la Corte de los Austrias tras ser llamado por Felipe III para decorar el Panteón de los Reyes de El Escorial. Gracias a este mecenazgo fue escalando puestos entre los artistas cortesanos, hasta tal punto que se le encargó una de las pinturas que debían exaltar las glorias militares españolas en el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. Su aportación fue el cuadro del Socorro de Génova, una de sus creaciones más conocidas, que compartió espacio con otras joyas como La defensa de Cádiz de Zurbarán o La rendición de Breda de Velázquez. Sin embargo, la muerte de su protector, enemistado en los últimos tiempos con el valido del rey, el Conde Duque de Olivares, le cerraron de forma prematura las puertas de palacio, pasando a recibir solamente encargos de la Iglesia. Precisamente a esta nueva etapa pertenecen las obras por las que mejor se le conoce hoy en día, las Vanidades.

Las Vanidades
El género de las Vanidades o Vanitas, muy extendido durante el Barroco, es una variante del Bodegón, con la diferencia de que las naturalezas muertas que se pintan tienen una finalidad y sentido moralizante. El nombre deriva de un pasaje del Eclesiastés: Vanitas vanitatum, et omnia vanitas (Vanidad de vanidades, todo es vanidad), y refleja lo irrelevante que resulta preocuparse por las cosas mundanas cuando que se perderán para siempre con la segura llegada de la muerte. Este tipo de obras tuvo una gran repercusión en España, coincidiendo con unos años de clara decadencia política y económica, aunque en nuestro país era más común denominarlas Desengaños. Dicho género no solo se redujo a la pintura, donde quizás el artista más conocido de nuestro país fue Juan de Valdés Leal, sino que también se practicó en la  literatura, como en los Sueños de Quevedo o en La vida es sueño de Calderón de la Barca.

La composición
Probablemente la Vanidad más famosa de Antonio de Pereda sea este cuadro conocido actualmente como El Sueño del Caballero. A la hora de componer la obra, el pintor ha recurrido a tres elementos. El primero de ellos es el propio caballero, al que sitúa a la izquierda de la composición, dormitando recostado sobre una silla y a la vez generando con su sueño la imagen de los otros dos elementos. El segundo es el bodegón de objetos que se acumulan sobre la mesa, todos típicos de una vanidad, con un simbolismo concreto, y donde el artista demuestra su gran capacidad para captar las diferentes texturas, brillos, colores de cada pieza, ya sean de metal, papel, madera, hueso, cuero... En tercer lugar está el ángel, que ocupa la parte superior y envuelve con sus alas tanto a la mesa como al caballero, dentro del estilo tenebrista que tiene el lienzo sus ropajes acaparan los colores más llamativos para que centremos nuestra atención en él. El hecho de que se trate de una vanidad que incluya figuras humanas y no solamente naturalezas muertas, además de emplear el tema del sueño, muy de moda en el Barroco por su ambigüedad entre lo real y lo irreal, convirtió el cuadro en una joya muy demandada y admirada.

Los detalles
 







A un lado de la escena, aunque perfectamente visible, encontramos al caballero a quien hace referencia el título. Recostado sobre una silla, su postura y su rostro indican claramente que se ha quedado dormido. Sus ricas vestimentas, a la moda de la época, y su sombrero recargado con abundantes plumas, muestran su elevada posición social. Antonio de Pereda demuestra su gran talento para captar las calidades y cualidades de los materiales, en este caso los ricos tejidos de su traje, donde dominan los colores negros y dorados, captando perfectamente su brillo y textura.











Sobre la mesa descansan un cúmulo de objetos que aparentemente no tienen un sentido o relación concretos, pero todos guardan un significado. Podríamos agruparlos en dos conjuntos, aquellos que representan las trivialidades de la vida, y aquellos que recuerdan el paso del tiempo y la muerte. Dentro del primer grupo está el cofre lleno de joyas y monedas como símbolo del lujo y la riqueza, los naipes que reflejan el juego y el azar, el retrato de una joven representando el amor, la armadura y las armas de fuego aludiendo a la guerra, las partituras y el violín a la música, la máscara al teatro, los libros y la bola del mundo al conocimiento, sin olvidar la corona, el laurel, el cetro y la mitra que simbolizan el poder. En el segundo grupo encontramos: el reloj que nos marca el paso del tiempo, las calaveras recordándonos en qué nos convertimos tras la muerte, la vela con su frágil llama que se acabará apagando, y las flores cuya belleza, al igual que la propia vida, se marchitará de forma inevitable.






En las manos del ángel se nos muestra un mensaje que nos ayuda a la hora de interpretar la obra: mensaje: Aeterna pungit, cito volat et occidit (Eternamente hiere, vuela veloz y mata). Al texto le acompaña el dibujo de un radiante sol sobre el que hay un arco con una flecha lista para ser lanzada y que apunta hacia el caballero. El texto nos remite a la idea del tempus fugit, es decir, el tiempo que se evapora -pasa veloz-, dejando sus secuelas -eternamente hiere-, y finalmente acaba por traer la muerte -mata-. La misma idea se desprende del pequeño pictograma: el sol es nuestra referencia para medir el tiempo, y precisamente son flechas las que nos marcan las horas y minutos en las esferas de los relojes.







Otros cuadros del artista, en alta resolución, de la página Art Project, de Google:   
http://www.google.com/culturalinstitute/entity/%2Fm%2F03y0kg5?projectId=art-project









2 comentarios:

  1. Este cuadro, cuya existencia yo desconocía, ha pasado a ser uno de mis favoritos.
    Todos los mensajes que refieren la vida como sueño están cargados de la más excelsa de las filosofías.
    Obra maestra pues en su significado moral y metafísico.
    Magnífica la descripción y comentario del cuadro.

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